Salomón pidió «sabiduría para gobernar al Pueblo de Dios», san Pablo dice que «para los que aman a Dios todo le sirve para hacer el bien» y el Evangelio explica que «venderlo todo» significa «renunciar al mal» en todas sus formas. De esto brotan 3 peticiones más efectivas del Cristiano:
- Pedir sabiduría para resolver los propios problemas. A Salomón Dios le dio sabiduría como a ninguno en el mundo… porque supo pedir lo que realmente conviene.
- Pedir fortaleza para hacer siempre el bien. ¿Por qué? Porque «para los que aman a Dios todo les sirve el bien». José, vendido y llevado a Egipto, amaba a Dios y todo le sirvió para el bien. Moisés, echado a las aguas del Nilo, llegó a ser jefe del pueblo de Dios. Guió 40 años al pueblo de Dios, amó a Dios y todo le sirvió para el bien.
- Pedir discernimiento para vender todo lo que sea de menor valor. Las cosas de menor valor son aquellas cosas que tienen una cara agradable: dinero, placer, poder, lo fácil, el lenguaje políticamente correcto, etc. Esto implica estar dispuestos a sacrificarlo todo para conseguir un bien mayor, el Reino de Dios.
