Los cristianos han de estar convencidos de que «nada podrá separarnos del amor de Dios». Por eso hay que realizar estas 3 acciones que nos harán más fervorosos:
- Ser agradecidos. Jesús nos enseña a ser agradecidos con Dios. ¿Damos las debidas gracias a Dios por el pan de cada día? ¿O comemos como los cerdos sin dar gracias a Dios? Se dice que la gratitud hacia la gente es muy rara, pero la gratitud hacia Dios es muchos más escasa, aún.
- Ser útiles para Cristo. En la labor de salvar almas hemos de ser útiles al Señor Jesús: unos repartiendo ciencia, otros siendo amables, otros dando limosnas y otros dando buen ejemplo. Todos estamos llamados a colaborar. Dios no admite flojos.
- Usar con inteligencia lo que recibimos. Hay que aprender a utilizar bien el tiempo, administrar bien la salud, los bienes materiales, las cualidades. No hay que desperdiciar los dones recibidos. Dice la Biblia: «Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias en algo que no sacia»
