Una hermana religiosa, en Cochabamba, me invitó a sus Cumpleaños. Yo estaba sorprendido y algo confundido por la invitación, ya que sabía que sus cumpleaños se celebraban en septiembre. Entonces, le pregunté que tipo de cumpleaños estaba celebrando. Y ella me dijo que estaba celebrando sus cumpleaños bautismales.
Los cumpleaños bautismales deberían ser celebrados en grande, porque gracias al bautismo llegamos a ser hijos/as de Dios y miembros de la Iglesia Católica y cristiana. El bautismo nos permite a nacer de nuevo, es decir, del Espíritu. A ese nacimiento se refiere Jesús cuando dice: «el que no nace del agua y del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne; lo que nace del Espíritu es Espíritu«.

