Institución del sacramento de la Eucaristía, alimento espiritual para el camino del cristiano y católico. «Si eres colérico, comulga, para que el Señor te de un buen genio; si eres pecador, comulga, para que el Señor te limpie de tus pecados; si eres malo, comulga, para que te vuelvas bueno; si eres bueno, comulga, para no te vuelvas malo» (San Francisco de Sales).
Institución del sacramento del Orden Sacerdotal. Este ministerio es netamente para el servicio del Pueblo de Dios y el cuidado de las almas. El sacerdote no tiene otra obligación por la que tiene que responder. Él consagra plenamente su vida a Dios. Es constituido «sacerdote para siempre» y «tiene la capacidad de actuar como representante de Cristo«. Por eso dice san Francisco: «ved que diariamente se humilla… [el Señor], diariamente desciende del seno del Padre sobre el altar en las manos del sacerdote» (Adm I,16-18). Lo divino nos llega por medio de las manos del sacerdote. Por tanto, una acción noble en este día santo será: llamar y felicitar a un sacerdote amigo.
Institución del ministerio del Servicio o del mandamiento del amor. «Ámense los unos a los otros como yo les he amado. En esto sabrán que son mis discípulos«. Luego, lavó los pies a sus discípulos y le dijo: «les he dado ejemplo para que ustedes hagan lo mismo«. El ministerio del servicio es un medio por el cual el creyente se asemeja más a Jesús y se purifica pues, como dice santa Teresa de Calcuta: «quien no vive para servir, no sirve para vivir«.

