Felipe y Santiago, apóstoles, y genios opuestos. Felipe era un hombre pacífico y risueño. Conversador y contador de historias. La gente se lo pasaba muy bien con él. En la multiplicación de los panes, por ejemplo, Jesus le pidió su parecer. «¿Donde conseguir pana para esta gente?«. El le contestó: «¡Uf!, ni con 200 denarios alcanzaría para que coman todos un bocado«. Aunque Jesús solamente quería desahogarse su compasión por la gente que lo seguía.
En cambio, Santiago era un tipo reservado y callado. Por eso, quizás, en su carta demuestra ser una persona preocupada por cuestiones más sociales, quizás un poco resentido con los ricos. En fin, ambos fueron apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.

