Los 40 mártires de Sebaste fueron llevados al suplicio del hielo. Había allí un estanque de agua fría y otra de agua tibia. Al que renegaba de su fe solían cambiarle al estanque de agua tibia. Pero estos mártires soportaban el frío del estanque con una convicción férrea, diciendo: «por esta noche de hielo conseguiremos la felicidad eterna de la gloria«.
Sucedió algo curioso en ese ínterin. Hubo un hombre que renegó de su fe y fue enviado al estanque tibio, pero murió casi al instante. Entre tanto, uno de los soldados, al ver tal convicción de los sufrían el suplicio por Cristo, dijo: «yo también creo en Cristo«, y fue martirizado horrendamente. En fin, los 40 mártires soportaron 3 días y 3 noches el hielo del estanque.

