Los cristianos, habitualmente nos decimos: ¡FELIZ NAVIDAD Y UN VENTUROSO AÑO 2025! ¿Por qué? Porque la NAVIDAD es propio de nuestra fe católica y cristiana. Se trata de la solemne fiesta del Nacimiento del Hijo de Dios, nuestro Redentor y Salvador. Pero hay también personas que dicen que no se debería decir ¡Feliz Navidad! porque es discriminatorio. A ellos había que decirles, que si no quieren festejar simplemente que no festejen, porque no es su fiesta, es fiesta de los seguidores de Cristo, los cristianos.
Festejamos el aniversario del niño Jesús, llamado Dios fuerte, consejero maravilloso y príncipe de la paz, que representa la luz, la esperanza, la salvación y la redención del hombre envuelto en la tinieblas. Se acuerdan de lo que le dijo un oficial al jefe máximo de guerra en 1944: «el día más importante de la historia es el 25 de diciembre, porque se celebra el día de nuestra redención«.
Es que una Buena Noticia se nos anuncia: «Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor«. Esa es la gran noticia. Por eso el regocijo ha de ser grande, pues la voz celestial replica esa noticia diciendo: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombre de buena voluntad«. Estos mensajes nos dicen que no son importantes el arbolito, el papanuel, el muñeco de nieve, el reno y otros adornos. Lo más importantes es el Nacimiento de Cristo, aquel que es la razón de nuestra alegría y el motivo más relevante para decirnos hoy: ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo 2025!
