«Sin mí no podéis hacer nada» les dijo Jesús a sus discípulos. Sin duda, nada que se haga al margen de Dios puede permanecer en el tiempo. Las obras que se comienzan en nombre de Dios siempre son susceptibles de pervivir en el tiempo. Lo que es de Dios, es perdurable; lo que no es de Dios, es susceptible de desaparecer. Es lo que le ocurrió a John Lennon, cuando se comparó con Jesús en un entrevista, diciendo que The Beatles eran más famosos que Jesucristo. ¿Cómo terminó? Desaparecieron. Por que no era una obra de Dios semejante soberbia y arrogancia.
Cierta vez, había un borriquillo que se le ocurrió ir a la ciudad. Justo, al entrar en la urbe, se encontró con Jesucristo. Éste se montó en él y entraron en la ciudad. La gente los aplaudió, tendió alfombras, echaron flores y perfumes, les tendieron ramos, entre otros. Y esto le gustó al borriquillo y volvió feliz a casa. Al día siguiente, quiso repetir la historia y cuando fue a la ciudad, entró solito en ella, pero pasó completamente inadvertido. Por la tarde, muy entristecido, volvió a casa. Su madre le preguntó por qué está triste y él le contestó que nadie le hizo loas y reverencias como el día anterior. Entonces, su madre le dijo: ¡hijo, debes entender que tú, sin Jesús, no eres nada!
Nosotros, también, sin Jesús, no somos nada. Con Jesús todo, sin Jesús nada. Esto significa que en los días que se vienen, días de SEMANA SANTA, todos estamos llamados a caminar con Jesús, unirnos a su pasión y a su muerte, para actualizar nuestra fidelidad y adhesión a Él desde la condición en la que nos encontramos. Sólo él nos puede engrandecer. ¡BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR! ¡HOSANNA EN LAS ALTURAS!
