Esta es la historia del amor verdadero y del falso amor. El amor verdadero está representado por María, la hermana de Martha y Lázaro que, por amor a su maestro, derramó un perfume carísimo en los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Jesús lo recibió esto como una unción para su sepultura.
En cambio, el falso amor está representado por Judas, quien viendo cómo es derramado aquel carísimo perfume en los pies de Jesús arguye que aquello debía ser vendido en 300 denarios y el dinero recaudado debía ser dado a los pobres. Esa es la típica actitud de un ladrón, envidioso, que aparenta preocupación por las necesidades de otros, que está dispuesto a utilizar los bienes de otros para congraciarse con sus parientes, compadres, hijos, amantes, quienes simpatizan con él. Judas representa el robo, la envidia, la mentira, la artimaña de los líderes para engañar a otros y vaciar el bolsillo de los demás. Pero que nunca están dispuestos a dar de sus propios bolsillos.
Los seguidores de Jesús, hemos de fijarnos en la figura de María que, por puro amor, lo da todo a su maestro. El amor verdadero es totalmente desinteresado. No arrebata a otros para dárselo a sus simpatizantes y familiares. Amor verdadero es dar de corazón sin esperar nada a cambio. Así el amor verdadero, que viene de Dios, está retratado en la actitud de María.
