San Enrique creció bajo la dirección e instrucción de san Wolfgan, obispo de Ratisbona. Una noche, después de la muerte de su maestro san Wolfgan, soñó que este escribía
Se suele decir que «ante Dios todos somos iguales«, así como «todos somos iguales ante la ley», igualmente pecadores, limitados, finitos. Por eso decía Einstein: «Ante Dios todos somos