El retrato de «Jesús manso y humilde de corazón» es la imagen del hombre nuevo que no vive «según la carne» (es decir, según sus instintos e impulsos que conducen a la muerte eterna) sino «según el espíritu» (es decir, según los pensamientos y consejos Cristo), como Enoc, tal como dice la Escritura: «Enoc era un hombre que caminaba con Dios y Él se lo llevó» (Génesis 5,24). Nosotros ¿qué podemos hacer para «vivir según el Espíritu»?
- Practicar la humildad. Santa Teresita decía: «reconocí mi poquedad y sobre mi cayeron como una catarata las luces de Dios». Es que Dios «rechaza a los orgullosos, pero a los humildes les da su gracia» (Santiago 4,6). Esto ayuda a no ser orgullosos ni autosuficientes.
- Vivir con entusiasmo. Si vivimos con entusiasmo la vida ninguna carga será pesada. Las pruebas, problemas y dificultades, serán a nuestra medida, adaptado a nuestras capacidades. Eso lo dice Jesús: «Mi yugo es suave», o sea, adaptado a nuestras capacidades.
- Vivir con amor. San Agustín dice: «Donde hay amor no se siente el peso del trabajo, y si se siente se soporta con gozo y valor»; una niña le contestó a un misionero: «Esto que llevo no es una carga, es mi hermanito». Esto representa el eco de lo que Jesús también dijo: «Mi carga es ligera».
