«Trabajar de todo Corazón es Honrar a Dios». Por tanto, perder el tiempo es moralmente reprochable. Por medio del trabajo es como servimos y honramos a Dios. No trabajar, es un acto inmoral.
¿Quieres honrar a Dios con tu trabajo? No pierdas el tiempo cotilleando, chateando, jugando en red, durmiendo más de lo debido. Dice la Biblia: «ustedes han olvidado la exhortación de Dios». ¿Cuáles? «Comerás el pan con el sudor de tu frente» y «el que no quiere trabajar que tampoco coma». O sea, hay que ser como fray Sereno o la Hna. Asunta de santa Mónica.
Jesús dice: «traten de entrar por la puerta estrecha», esto es, por medio del trabajo, del esfuerzo y el sacrificio. Los fariseos y los escribas buscaban una vida fácil y cómoda:
- Como los demagogos de hoy, que ofrecen bonos para adoctrinar a la gente. Enseñan a odiar el trabajo y fomentar la flojera. Pero, así, odiando el trabajo, fomentando la flojera y recibiendo bonos, vivimos lejos de las bendiciones de Dios, porque el trabajo es un Don de Dios.
- ¿Qué decir de la sobreprotección en los niños? Los niños necesitan pautas, normas, límites, disciplina y trabajo. Sin esto, no aprenderán a manejar la frustración. Serán personas enclenques. Por eso dice Michael Hopf: «los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres débiles crean tiempos difíciles». Entonces, ¿qué hacer? Enseñar a nuestros hijos a amar el trabajo como el mayor don de Dios. He ahí una clave para salir de la pobreza.

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