La realidad en que vivimos ha engendrado en nosotros el deseo de poder y el deseo de tener. Esa lógica representa Judas, que negocia con la vida de Jesús
En la vida real, aunque seas el elegido de Dios, su siervo e incluso su Hijo, siempre terminarás despertando apoyo en algunos y envidia en otros, porque nos movemos