El beato Jordán de Sajonia, religioso dominico, solía tener continuos deseos de amoldarse a los demás para poder hacerles el mayor bien posible. Confiaba en Dios y confiaba en las personas.
En el Antiguo testamento el que tenía lepra debía vivir alejado de todos, diciendo «¡impuro, impuro!«. En cambio, en el Nuevo testamento, un leproso —lleno de fe y arrodillándose
San Jerónimo Emiliani, militar, comandante de las fuerzas que defendía Castelnuovo, en Italia, cuando los franceses los invadieron, fue llevado prisionero y encarcelado en un calabozo, donde fue atado
“Ha nacido para ustedes un Salvador que es el Cristo”, “gran luz”, “príncipe de la paz”, “consejero maravilloso”, quien “vino a este mundo trayendo la salvación a los hombres”,
Y María dijo: «Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra«. Tanto María como David son constituidos servidores del Señor Dios, pues ellos
Hoy se nos dice: «Preparen al Señor un camino«, «preparen el camino del Señor«, a «Jesús que es el Cristo, el Hijo de Dios«. Pero, preparar el camino al
Mi padre se llama Expectación. Expectación significa «estar atento, alerta, vigilante, preparado y despierto«. Esa ha de ser nuestra actitud como creyentes en este tiempo de Adviento. Adviento es
El hijo del rey de Francia (Luis XVI, que había sido destronado por sus detractores) fue conducido a un lugar de perversión para destruirlo moralmente y hacerle olvidar el
Ernest Bloch, tiene un libro que titula «El Principio Esperanza«. En él, recomienda a «aprender a esperar» negándose a resignarse ante la negatividad. Sueña con un mundo digno donde