La superioridad moral del creyente consiste en «comportarse de una manera adecuada y digna de la vocación que ha recibido» de Dios en Cristo. La vocación del creyente es
La repuesta de María Magdalena «Raboní«, es decir, Maestro, es propio de un discípulo/a. A cumplido con todos los requisitos como para llamarle Maestro a Jesús. Por tanto, ella
Amós, el enviado de Dios, profetizó en tiempos de un peligroso relajamiento moral. No profetizó en nombre suyo sino por obedecer a Dios. Por eso dice: «El Señor me sacó de junto