La repuesta de María Magdalena «Raboní«, es decir, Maestro, es propio de un discípulo/a. A cumplido con todos los requisitos como para llamarle Maestro a Jesús. Por tanto, ella se constituye como la auténtica discípula de Cristo.
Esto significa haber realizado un paso fundamental en su vida como discípula: de la desconfianza a la confianza, del miedo a la fe, de la tristeza al gozo, de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. En otras palabras, significa llegar a compartir la misma realidad de su maestro, la condición resucitada.
La vida de fe conduce a esa realidad, a experimentar la resurrección de Cristo en la propia vida como un preludio de la derrota definitiva de la muerte. Esa perspectiva no hemos de perder como creyentes en ninguna circunstancia. Pues todos nosotros, estamos llamados a compartir la diestra de Dios.
