La dicotomía izquierda/derecha es una de las propuestas de la modernidad en oposición a la propuesta premoderna, cuya idea preeminente fue el EJE VERTICAL. Este EJE VERTICAL determinaba los contenidos simbólico-culturales que regían el mundo antes de la Revolución Francesa. De manera que la política y la religión se acomodaban mejor en el eje de las coordenadas: arriba y abajo, el cielo y la tierra, Dios y el hombre, el rey y el súbdito.
Pero la modernización, en contraposición al EJE VERTICAL, pregonó y logró establecer la primacía ideológica del EJE HORIZONTAL. Esta ideología igualitaria, constitutiva del hecho democrático, llegó a precisar una distribución horizontal de las ideas políticas con sus correspondientes trayectorias. De manera que la dicotomía izquierda/derecha llegó a reemplazar el arriba/abajo: el Pueblo (Nación) que toma el lugar del Rey, y el Hombre que, desplazando del centro a Dios, legitima su predominio imponiendo su ideología HORIZONTAL. Así, el pueblo que no reviste jerarquía alguna llega a responder a las demandas políticas. Entonces el hombre, como Ciudadano, llega a celebrar contratos sociales y políticos gozando de una igualdad formal. Lo alto y lo bajo, el cielo y la tierra, Dios y el hombre, rey y súbdito, se vuelven incompatibles con el espíritu democrático moderno tal como destaca Tocqueville. Así crecen las demandas de igualdad en todo sentido y la dicotomía izquierda/derecha se ajusta mejor a los tiempos nuevos.
Los efectos anteriores quedan oleados y sacramentados con la Francia revolucionaria de 1789, cuyo drama es sobradamente conocido. El 27 de agosto de aquel año se establece el nuevo régimen: quienes se sentaron a la derecha del recinto se manifestaron a favor y quienes se sentaron a la izquierda, en contra. Esto fue determinante para la consolidación de la dicotomía izquierda/derecha que se extiende hasta nuestros días. Hoy por hoy percibimos aquello como algo natural, como algo propio de las fuerzas que rigen nuestras sociedades.
Sin embargo, en el transcurrir de la historia humana, esta díada fue tomando cuerpo de tal forma que cada latitud de la dicotomía izquierda/derecha, especialmente en el ámbito socio-cultural y político, terminó asumiendo un cariz propio y generando sus propias consecuencias. De manera que, la IZQUIERDA, tal como acontecieron las cosas en la historia, se comprende más asociada al mal, al desorden, a lo caótico, a la ilegalidad, a la mentira, a lo profano, a lo feo, a lo antinatural, a lo siniestro, a la muerte, a lo criminal, a lo hippie, a lo regue, a lo rapper, a lo informal, a lo envidioso, a la miseria, a lo antisocial, a la dependencia, al estatismo, al odio, la guerra, al resentimiento, a lo ideológico, a lo destructivo, etc. En cambio, la DERECHA se comprende siempre más asociada al bien, a la verdad, a la ciencia, a lo constructivo, a la riqueza, a la libertad, al orden, a lo correcto, a lo diestro, a lo afortunado, a la legalidad, a la elegancia, a la luz, a la vida, a lo natural, a la paz, a lo formal, al amor, a lo bello, etc.
En síntesis, la izquierda representa la sumatoria de todos los males y los antivalores, cuyos paladines son grises y oscuros, y la derecha la sumatoria de todos los bienes y los valores, cuyos personajes son meritorios y transparentes. ¿De qué lado estás tú? Del lado de la derecha o de la izquierda. Depende de ti y tus elecciones. Paz y bien.
