Pentecostés es la Fiesta del que hace santos a todos. ¿Dónde? Al interior de nuestra Santa Madre la Iglesia que recibió el Espíritu Santo. De manera que en Pentecostés celebramos el Cumpleaños de nuestra Iglesia y la Venida del Espíritu Santo. Por eso, cabe mencionar 3 cualidades del Espíritu Santo que nos apartan del mal, según San Bernardo:
- Arrepentimiento. El Espíritu Santo hace que pidamos perdón, sin lo cual no habrá remisión de nuestros pecados. Por eso rezamos: «Perdónanos, como nosotros perdonamos».
- Oración. El Espíritu Santo es el mejor maestro de la oración, y es Él quien nos inclina hacia el bien (con sus dones), nos da fortaleza para hacerlo (con sus frutos) y nos impulsa a proclamar: «Jesús es el Señor».
- Perseverancia en el bien. El Espíritu Santo es el que nos hace perseverantes en el bien, aunque nos cueste la vida. Muchos desean ser buenos y hacer mucho bien, pero ninguno lo logrará sin la asistencia del Espíritu Paráclito. Él es quien promueve la santidad, pues Dios mismo nos ha dicho: «Sean santos porque, Yo, el Señor su Dios, soy santo» (Levítico 19,10).
