Los apóstoles «lo vieron elevarse [a Jesús] y una nube lo ocultó». Así es como el Señor ascendió «a la diestra de Dios Padre». Es lo que rezamos en el Credo… Ahora «tiene poder en el cielo y en la tierra», y su encargo hemos de cumplir: «hacer discípulos a todas las naciones». Por eso, hay 3 caminos para ascender a la diestra de Dios:
- El sacrificio y el esfuerzo. Para ganar la Vida Eterna y acceder a la Diestra de Dios hemos de trabajar, sacrificarnos y esforzarnos, pues dice San Pablo: «El que no quiere trabajar, que tampoco coma» (2Tesalonicenses 3,10). Si no trabajas, no tienes derecho a gozar…
- La Oración y el Buen Consejo. Hacer lo que nos encargó Jesús: «velar y orar para no caer en la tentación» (Mateo 26,41) y practicar el buen consejo, para acceder a la Diestra de Dios.
- El Buen uso de los medios. San Pablo dice: «Para los que aman a Dios, todo les sirve para el bien» (Romanos 8,28). Es decir, hay que utilizar los medios que tenemos hoy para hacer el bien y no para el mal, para formarnos y no para destruirnos, para hacer conocer a Jesucristo y no dejarse llevar por la apatía.
