Noé fue salvado de las aguas del Diluvio («Yo establezco mi Alianza con ustedes«) y nosotros fuimos salvados por el Bautismo (san Pablo). Sin embargo, aunque fuimos salvados, como Jesús, estamos expuestos a las tentaciones. Recordemos las tentaciones de Jesús:
En la 1a. el diablo le pide a Jesús: «convierte estas piedras en panes para comerlos» y romper el ayuno. El diablo le propone escoger el camino más fácil y cómodo. Comer (vicio) y beber (borrachera). Los hijos de hoy piden constantemente ir a fiestas de fin de semana. Jesús supera gracias a la fuerza del Cielo. En la 2a. del diablo le dice: «lánzate abajo y los ángeles no permitirán que tu pie tropiece«, y la gente te aplaudirá. Es una incitación a ser popular y famoso. Jesús vence gracias a la fuerza que viene del Cielo. En la 3a. el diablo insiste: «te daré todo, si de rodillas me adoras«. Le ofrece dinero y poder (idolatría). Jesús, como anteriormente, vence gracias a las fuerzas que vienen del Cielo.

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