Cuando Dios llama a hacer algo, no hay nada que hacer, hay que hacerle caso, cueste lo que cueste. Eso ocurrió con Los 7 santos fundadores: Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan.
Un día, estando reunidos, Dios les dijo: «abandonen lo mundano, para dedicarse a la santidad«. Ellos le hicieron caso: «vendieron sus bienes, repartieron el dinero a los pobres» y se fueron al monte Senario a rezar y a hacer penitencia para santificarse. Esa idea surgió en ellos el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María. De ahí su nombre: «Siervos de María» o «Servitas«.

