Hablemos de las Tres Maneras de Conservar la Unión Matrimonial, antes que de si la mujer o el varón es superior o inferior. Pues la Escritura dice que ambos son iguales en dignidad («hueso de mis huesos y carne de mi carne«) y los dos serán «una sola carne«. Y, ojo, «Dios vio todo lo que había hecho, y era muy bueno«. Por eso, recalcó Jesús: «lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre«. Ahí está fundamentado la indisolubilidad matrimonial. Pero, ¿cuáles son esas Tres Maneras de Conservar la Unión Matrimonial?
- Elogiar las cualidades de la pareja. Entre cuatro amigos que se reunieron, tres se quejaron (cotorra, sulfúrica, gastadora) y el cuarto dijo: «tengo una mujer que no lo merezco, es trabajadora, ahorradora, hace alcanzar el salario que gano, es paciente, aguanta mi mal genio«. Entonces, los demás dijeron: «este sí que se casó con una santa«.
- Conocer los gustos de la pareja. ¿Para qué? Para hacerlo/a Feliz (a una mujer o a un hombre). Esta comprensión ayuda muchísimo. O sea, si a tu esposo le gusta el café, hazle café siempre; si a tu esposa le gusta los chocolates, haz que que no le falten chocolates.
- Evitar peleas. Un mago oriental vendía «agua de Jerusalén«. Las esposas compraban, seguían las instrucciones del mago y, como no seguían la corriente de los regaños de sus esposos, acababan las peleas.
