San Carlos Borromeo (1538 – 1584) es un santo que tomó en serio lo que dijo Jesús: “el que quiera salvar su vida, la perderá; el que quiera gastar su vida por Mí, la ganará”. De tal forma que a todo discípulo de Jesús deben sobrarle trabajos para hacer, en vez de tener tiempo de sobra para perder. Carlos significa “Hombre prudente”.
San Carlos fue muy admirado por ser metódico, organizado, sistemático y disciplinado, a la hora de cumplir con todos sus deberes. Solía despachar múltiples trabajos sin afanes ni precipitaciones. Pero con las personas y sus colaboradores fue siempre atento, amigable, pero exigente. Así como era él enseñaba también a que lo sean sus colaboradores: amables y respetuosos, de manera que en la curia episcopal toda persona debía ser bien recibido y tratada con respeto.
Carlos Borromeo era procedente de una familia muy pudiente. A la muerte repentina de su hermano mayor, le correspondió la mayor parte de la herencia familiar. Sin embargo, renunció a tal herencia considerando, más bien, la muerte de su hermano, como una oportunidad de preparación para procurarse una santa muerte.
Como secretario general, en el Concilio de Trento, el cardenal Carlos Borromeo fue una de las piezas fundamentales especialmente en la elaboración de decretos que hicieron mucho bien a la Iglesia haciéndola más fervorosa.
Cuando constataba que un sacerdote de su Arquidiócesis no se comportaba como es debido, lo destituía inmediatamente y lo reemplazaba por otro que sí tenía buena conducta. Una noche, cuando oraba junto al altar, un asesino —enviado por la pandilla de “Los humillados”— disparó contra él y la bala pasó por debajo de su brazo y no le hizo daño alguno. Y, como consecuencia de ello, desapareció la pandilla y él se fue a rezar, meditar y hacer penitencia al monasterio de los cartujos.
A su muerte, el secretario del Papa, dijo de él: “ofrezcan misas de acción de gracias, no de difuntos, sino por haber concedido a la Iglesia tantas gracias y tan grande santidad en el cardenal Carlos Borromeo”.
San Carlos Borromeo, ruega por nosotros
