«Al oír las Palabras de la Ley, todo el pueblo lloraba«, porque para ellos tenía una gran importancia. Para nosotros, la Palabra de Dios es importante por tres motivos:
- Es motivo de unidad para el Pueblo de Dios. Por eso dice san Pablo: «vosotros sois el cuerpo de Cristo«. Es decir, somos la boca, manos, pies, corazón, mente de Cristo. Por eso, no decimos: «mi dedo está sufriendo» sino que «yo estoy sufriendo«. Nos necesitamos unos a otros, no somos islas. Por tanto, hemos de respetarnos y simpatizar con los demás.
- Es motivo de Jubileo, es decir, de celebración del «año de la gracia«, o sea, un tiempo de perdón, de paz, de justicia; una época del reinado de Dios. Pero, hay dos pecados que no nos dejan celebrar ese Jubileo y que atraen graves castigos: «trabajar los días festivos y no ir a misa en el día del Señor» (Cura de Ars).
- Es un motivo para hacer con más dedicación y amor lo que nos ha tocado hacer.
Por ejemplo: a san Buenaventura le preguntó el cocinero: ¿podré ocupar un mejor lugar que el cardenal en el cielo? Buenaventura le dijo: «si lavas las vajillas, pelas las papas, cocinas repollos con más amor que el cardenal en sus oficios, ocuparás un lugar mejor que él«. Luego, el cocinero exclamó: «Oh, borriquillo ignorante, si tú amas a Dios más que el doctor Buenaventura podrás estar en un lugar más alto que este hombre sabio«. Y se elevó en éxtasis.
