“Hagan todo lo que Él les diga” les dijo la madre de Jesús a los sirvientes y éstos hicieron todo lo que Jesús les dijo… Posteriormente, el encargado, susurró al esposo: “…has guardado el buen vino hasta este momento”. ¿Cómo estamos nosotros con relación a ese mandato? ¿Qué nos dijo Jesús? En Lucas 6,27, nos dijo:
- Amen a sus enemigos. Dice san Agustín: “La medida del amor es amar sin medida”.
- Hagan el bien a quienes los odian. Hemos de hacer siempre el bien, pues es parte fundamental de nuestra vocación. Es más, «hay que combatir al mal con el bien«.
- Bendigan a quienes os maldicen. Si alguien te dice ¡Te odio! Respóndele con una bendición, aunque por dentro estés ardiendo de ira.
- Oren por quienes os calumnian. Hay demonios que solamente pueden ser expulsados por medio de la oración y el ayuno.
Si tú fueras la persona enemiga, odia, maldice o calumnia, ¿cómo quisieras ser tratada? Toda persona espera ser bien tratada, por mala que sea. Por eso recomienda el Señor: “Traten a los demás como ustedes quieran ser tratados. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen?”.
Por tanto, hay que hacer méritos y, para tener méritos, hay que esculpirse a sí mismo. Ser mejor persona, ser mejor cristiano, ser mejor profesional, ser mejor hijo, etc., es algo trabajoso. No es fácil. Esto implica mirar la vida como un privilegio, un gran regalo, una oportunidad que no la podemos desperdiciar.
