El ejercicio de Autoridad (llaves: saber decir si y no) y el Poder del Carisma (Cartas: espada y la enseñanza) hemos de recordar en esta Solemnidad de los santos Pedro y Pablo. Dos vicarios de Cristo, mártires y pecadores, pero convertidos a Cristo. Son los pilares de nuestra Iglesia y de nuestra fe cristiana.
Pedro significa: roca, piedra. Por eso, Jesús le dijo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y poder de la muerte no prevalecerá sobre ella. Te daré las llaves del Reino. Lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates quedará desatado en el cielo».
Pablo, que significa ‘el más pequeño’ (fruto de un aborto), en cambio, no conoció a Jesús en persona. Es, más bien, poseído por Jesús. Por eso dice: «He peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Ya está preparada para mi la corona de justicia». Ahora, «estoy crucificado con Cristo. Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí».
Somos la Iglesia de Cristo. Contamos con el ejercicio de autoridad (fundamentado la Biblia) y el carisma de llevar el Evangelio (hacer conocer a Cristo) al mundo entero… No sólo la autoridad ni sólo el carisma, sino ambas para la firmeza de nuestra fe en Cristo. Al Papa le debemos obediencia, respeto e incluso amor, como san Francisco de Asís.
