¿Sabías que san Benito Abad es conocido como el santo exorcista? Sí, así es. Es una creencia cristiana muy común en la que san Benito ayuda y protege a los hogares del diablo, de los malos espíritus, de las influencias malignas, peligros, malas lenguas, envidias, herejías, maleficios, conjuros, brujerías y hechicerías. Por eso, cuando la gente tiene problemas imposibles de solucionar, suele conseguir una medalla o una cruz de san Benito. Luego, después de rezarle con fe a este santo exorcista, suele obtener muchos beneficios espirituales. Es que este varón de Dios, teniendo gran influencia ante nuestro Señor Jesucristo, suele procurar muchos beneficios a sus devotos. Benito significa “Bendecido” o “Bendito”. Vivió en tiempos de cuando Roma estaba habitada por una mezcla de cristianos fervorosos, cristianos relajados, paganos, ateos, bárbaros y toda clase de gente de diversos países y de múltiples creencias. La juventud en particular era espantosamente relajada.
En esa sociedad confundida, pululante de pecado y corrupción, donde la gente vivía prendiéndole una vela a Dios y otra al diablo, Benito tomó la decisión de marcharse de la ciudad al despoblado para dedicarse a la oración, el ayuno, la meditación y la penitencia. Mediante las heridas corporales de la penitencia y el ayuno, lograba curar las heridas de su alma y ahuyentar las tentaciones malignas.
En todo ese andamiaje espiritual, llegó a realizar muchos milagros, tales como: Salvar a un muchacho que no sabía nadar, El edificio que se cayó y aplastó a un monje, quien salió de allí completamente ileso, La piedra que no podían mover y que con su ayuda sí, El disfrazado de rey que fue detectado por él, Los panes que se multiplicaron, Las muertes anunciadas, entre otros.
Pero, el legado más importante que dejó a la humanidad fue la llamada “Santa Regla”, un Documento que inspiró a todas las comunidades religiosas y se hizo famoso en todo el mundo. Este Documento prescribe ocho prácticas que no debe olvidar un religioso:
- La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad.
- La casa de Dios es para rezar y no para charlar.
- Todo superior debe esforzarse por ser amable como un padre bondadoso.
- El ecónomo o el que administra el dinero no debe humillar a nadie.
- Nuestro lema debe ser: Ora et labora, es decir, Trabajar y rezar.
- Cada uno debe esforzarse por ser exquisito y agradable en su trato con los demás.
- Cada comunidad debe ser como una buena familia donde todos se aman.
- Evite cada individuo todo lo que sea rústico y vulgar. Recuerde lo que decía San Ambrosio: “Portarse con nobleza es una gran virtud”.
Con estos principios, que el propio san Benito practicaba diariamente junto a los miembros de su Comunidad Religiosa, ha hecho un inmenso bien a todo el mundo durante quince siglos.
Y fiel a su enseñanza de: “morir de pie como los robles”, el 21 de marzo del año 543, durante la ceremonia del Jueves Santo, elevando los ojos al cielo y apoyándose en los brazos de sus discípulos, pronunció: “Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo”. Luego, expiró.
Finalmente, dos de sus monjes que se encontraban lejos y en oración, vieron de pronto una luz esplendorosa que subía hacia los cielos y exclamaron: “Seguramente es nuestro Padre Benito, que ha volado a la eternidad”. Evidentemente, era el momento preciso en el que el santo había exhalado su último aliento.
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San Benito Abad, Azote del espíritu del mal, Ruega por nosotros
