San Wenceslao (el más glorioso), fue un gobernante ejemplar. Un día, tenía una reunión muy importante con el emperador y otros gobernantes, y se atrasó una hora. Cuando llegó,
La fábula del ratón, la gallina, el cordero y la vaca, termina con una moraleja: «No seas indiferente a las necesidades de otros» pues tu suerte puedes ser más