Un hombre fatalista dijo: «yo soy así… Genio y figura, hasta la sepultura. Es inútil; a mí ya nadie me compone«. Una persona fatalista es como un fariseo, alguien
El capricho, el orgullo y el empecinamiento a veces es una de nuestras características más cotidianas. Sin embargo, no debería ser así. Por ejemplo: «a mi nadie me va