El escritor sagrado dice: «cuánto más grande seas, más humilde debes ser, y alcanzarás el favor de Dios». Los favores de Dios están destinados a los que son humildes.
Santa Rosa de Lima, fue la primera mujer americana declarada santa por la Iglesia Católica. Desde pequeñita, Rosa tuvo una gran inclinación a la oración y a la meditación.