Podríamos comenzar preguntándonos, ¿qué es hipocresía? Es «decir una cosa y hacer otra«. Es lo que Dios denuncia: «se han apartado del buen camino, haciendo acepción de personas«. Después, Jesús también les dice a los fariseos: «ustedes no hacen lo que predican y si hacen algo es para ser admirados«. Jesús está hablando de la falta de coherencia entre lo que se dice y se hace.
Cuando nosotros éramos formandos, un día lo encontramos en situaciones comprometedoras a nuestro formador. Y en una reunión, nos atrevimos a decirle. A lo que él nos contestó: «ustedes no se fijen en mí, fíjense en su maestro que es Cristo«. Cierto día, la hija pequeña va y le dice a su madre: te está buscando la señora tal. La madre le dice: «dile que no estoy«. No faltará alguien que se arrogue ser perfecta: «por suerte, yo no soy así«. Si yo les insistiera diciendo recen fervientemente y yo no rezara, ¿qué estoy haciendo? Cuando un cristiano católico, en Halloween, disfraza de diablo, diablesa, bruja, personajes de terror, ¿qué está haciendo? Fijémonos, todos, básicamente, de alguna otra forma somos hipócritas y, en ese sentido, nos parecemos a los fariseos.

