Dice la Escritura: «¡Regocígese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo!». Pablo insiste también: «Estén siempre alegres en el Señor, os lo repito, estén alegres… porque el Señor está cerca» (Filipenses 4,4). Jesús en el Evangelio dice de Juan: «Feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo». En general, se trata de una invitación a «estar alegres» y, ejemplo de ello, es Juan el Bautista, el que «con paciencia» y «con alegría» prepara la venida del Salvador.
- Sonríe más. Una persona sonriente es siempre alguien agradable. Ejemplo: Santa Teresita del Niño Jesús (1897). Mientras una hermana lavaba unos paños, le salpicó a la cara con agua sucia. ¿Cómo reaccionó ella? Con paz arrancó de sus labios una sonrisa.
- Descanse a tiempo. Le preguntaron al señor Einstein: ¿Cuál es su secreto para ser tan eficiente y tener un buen rendimiento? Él les contestó: «trabajar mucho, callarme la boca y saber descansar a tiempo». Sí, es verdad: dormir a tiempo, dormir bien, hacer siesta mejoran el humor.
- Cambiar pensamientos tristes por pensamientos optimistas. Es pérdida de tiempo tener pensamientos de derrota, frustración y melancolía. Si así seguimos, vamos a ahogarnos. Esto tenemos que cambiar. ¿Cómo? Quizás haciendo una lista de nuestros pequeños éxitos de cada día. Murphy solía decir: «como la persona piensa, así puede sucederle».
