Pedro exhorta a la primera comunidad, por un lado, a «convertirse» y «bautizarse» para recibir el perdón y el Espíritu Santo y, por otro, a «soportar los sufrimientos» a imagen de Cristo, el «Buen Pastor» y «guardián de nuestras vidas». Así el «Buen Pastor» tiene 3 características que tendrían que ser reproducidos por sus seguidores.
- El Buen Pastor escucha y conoce a las ovejas. Las ovejas «escuchan» sus voz y lo «conocen» y por eso le siguen. Esto implica aprender a escuchar. En general las mujeres se quejan diciendo: «Los hombres nunca escuchan». Para evitar esto hay que ¡dejarlas hablar! Si quieres ser buena gente: ¡apréndete los nombres de las personas! Es agradable escuchar tu nombre pronunciado por otros.
- El Buen Pastor protege a las ovejas. Dice Jesús: «Yo soy la Puerta» porque Él representa la Puerta de entrada y salida al redil. Con Él en la puerta estamos protegidos de los lobos disfrazados de corderos: los «falsos maestros» (Hechos 20,29), los «creyentes inmorales» (1Corintios 5,1-2) y «aquellos que dividen» (Tito 3,10).
- El Buen Pastor se sacrifica por las ovejas. Jesús, de hecho dijo: «Yo doy la vida por mis ovejas» (Juan 10,11) para que ellas «tengan vida, y la tengan en abundancia». Cuentan que un soldado, después de conocer a Julio César, dijo: «antes del pertenecer al ejército de mi jefe Julio César, yo no tenía vida. Ahora la poseo en abundancia». Así ha de ser el discípulo que se ha dejado transformar por Cristo, el Buen Pastor.
