- «Mis ovejas escuchan mi voz». El bautizado, el cristiano, el creyente cabal, es aquel que escucha la Palabra de Jesús y la pone en práctica. Por eso, su madre, en las Bodas de Caná les dijo: «hagan todo lo que Él les diga».
- «Yo las conozco y ellas me siguen». Napoleón solía aprender los nombres de sus subalternos para que todo lo que les ordenara lo cumplieran. Y así es como ganaba las batallas. Por eso dice el canto: «Tú me conoces cuando estoy sentado, Tu me conoces cuando estoy de pie…». La causa de que seguimos al Señor es que Él nos conoce y nos conoce por nuestro nombre. «Él sabe de qué estamos hechos…» por eso jamás nos proporcionará una cruz superior a nuestras fuerzas.
- «Yo les doy vida eterna y nadie las arrebatará de mi mano». Dios es la roca de nuestro refugio, un refugio seguro. San Agustín conocía esto al decir: «Yo, en medio de los peligros de las vida vivo tranquilo como la oveja que viaja en los hombros del Buen Pastor. Aunque aullen los lobos y camine por precipicios peligrosos, sé en quien he confiado. Sé que el Señor cuida de mi y Él no caminará en falso. El enemigo jamás dirá ‘le he podido‘». Es que, como dice el dicho: «brazos eternos nos sostienen».
- «El Padre y yo somos una sola cosa». Es que Jesús y Dios están inhabitados. Así hemos de ser también nosotros. Nosotros en Jesús y Él en nosotros.
El Buen Pastor
Los Cuatro Dichos más Importantes de Jesús
