Estos son Los tres secretos para tener un buen carácter en la vida cristiana:
- Controlar la lengua. Esto es, hablar solamente lo necesario y ser moderado en el hablar, no como quien comió ají de loro o sopa de orejas. El que tiene control sobre su lengua, sólo dirá lo que conviene, donde conviene y cuando conviene.
- Evitar la murmuración. Es preciso aplicar el triple filtro socrático: si es verdad, si es bueno y si es útil. Es mejor saber escuchar y hacer silencio. En eso consiste tener un corazón noble y bondadoso. Es más: callar lo malo ya es amar, callar lo malo es defender al prójimo. Por eso dice Emerson: «Toda persona es siempre superior a mí en alguna medida«. De ahí la necesidad de respeto o reverencia.
- Cultivar nobles sentimientos y buenos pensamientos. Si no hay árbol bueno que de frutos malos, es mejor cultivar los mejores y los más nobles sentimientos, para que de nuestra boca salga solamente alegría y paz. Esto implica trabajar y esforzarse para que nuestras palabras y obras contribuyan siempre a la mayor gloria de Dios, a la alegría y al progreso espiritual del prójimo. En esto nos pueden ayudar los buenos libros, historias, relatos e instrucciones que hoy se tienen.
