Una frase de la sabiduría popular dice: «las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra«. El ejemplo de vida de las personas, se constituyen en una especie de luz que ilumina en medio de las oscuridades de la realidad. Por eso es que, el ejemplo, arrastra, o sea, se convierte en algo que es digno de imitación.
Jesús dice que «no se enciende una lámpara para esconderla o ponerla debajo de la cama, sino para que ilumine a los que se encuentran dentro de la casa«. Para el creyente, por tanto, se convierte en una tarea el desarrollar un ejemplo de vida de fe para iluminar a los demás. Por eso es que los santos se constituyen en ejemplos de fe y santidad para todos.

