Santa Lucía, Patrona de los que sufren la ceguera y otras enfermedades oculares. Lucía significa: La que lleva la Luz. Esta santa es pintada con sus dos ojos puestas en una bandeja. Porque se cuenta en las antiguas leyendas que le sacaron los ojos por proclamar su fe en Jesucristo. De niña, hizo a Dios el voto de permanecer siempre pura y virgen. Pero, en su juventud, su madre quiso casarle con un joven pagano. Y sucedió que en aquellos días se enfermó su madre. Entonces, Lucía le dijo:
— Vamos en peregrinación a la tumba de santa Águeda. Y si la santa te obtiene la curación, me concederás el permiso de no casarme.
Fueron las dos a la tumba de santa Águeda e instantáneamente su madre se curó y entonces ella no se casó. Y el dinero que tenía reservado para la celebración del matrimonio lo repartió entre los pobres.
Pero, el joven pagano, queriéndose vengar de ella, la acusó ante el gobernador declarando que ella era cristiana. Y, como estaba prohibido ser cristiano, fue ajusticiada. Compareció ante el juez y este le pidió dejar de ser cristiana. Más ella le contestó:
— Es inútil que insista. Jamás podrán apartarme del amor de mi Señor Jesucristo.
El juez continuó:
— Y si la sometemos a torturas, ¿podrá resistir?
Ella contestó:
— Sí, porque los que creemos en Cristo, gracias al Espíritu Santo quien nos da fuerzas, tenemos inteligencia y valor.
Entonces el juez la amenazó con enviarle a una casa de prostitución para que sea irrespetada.
Ella replicó:
— Señor juez, aunque el cuerpo sea irrespetado, el alma no se manchará si no acepta ni consiente el mal.
Dicho esto, tomaron la decisión de conducirla a una casa de maldades pero ella se quedó inmóvil. Al no poder moverla del sitio sus contrincantes, y que ella continuaba animando a los presente a permanecer fieles a la religión de Jesucristo, de un golpe, le cortaron la cabeza. Fue el año 304.
Santa Lucía, ruega por nosotros.
