Santo Domingo Savio (1857), significa «El que está consagrado al Señor«, fue un estudiante que murió faltando tres semanas para cumplir 15 años. En sus pocos años de vida fundó la «Compañía de la Inmaculada» para animarse unos a otros, entre sus compañeros, a cumplir mejor con sus tareas, deberes y dedicarse más intensamente al apostolado.
Un día, se creó un disgusto entre sus compañeros al interior del aula en el Colegio donde estudiaba. Domingo trató de apaciguarlo pero, siendo imposible aquello, los contrincantes tomaron la decisión de salir del aula para dedicarse a pelear. Ambos tomaron piedras y se ubicaron frente a frente para tirarse con ellas.

