San Fulgencio de Ruspe (468 – 533) fue un excelente administrador y tesorero general de su provincia donde vivía. Alarmado ante los peligros de pecar que hay en el
Lázaro significa «Dios es mi auxilio«. Es universalmente famoso porque recibió uno de los milagros más clamorosos de Jesús: obtuvo su resurrección después de llevar cuatro días de enterrado.