San Luis Beltrán (1526-1581) fue formador de novicios durante 30 años. En su tiempo, formó un gran número de fervorosos religiosos de la orden de los dominicos.
Solía tener siempre presente una frase de san Pablo, ante la tentación de sobresalir sobre los demás, “Si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré servidor de Cristo”.
Se cuenta que cuando este santo quería convertir a algún pecador, se sometía a severas penitencias y sacrificios.
Cierta vez, al anochecer estando en plena selva, tomando en cuenta que había tal cantidad de mosquitos hambrientos, se quitaba la camisa y les decía: “ahí tenéis buena comida queridos mosquitos”.
Y, a otros que ya se habían saciado, les decía de vez en cuando: “hermanitos, ya comieron lo suficiente. Ahora déjenle el puesto a sus compañeros que también necesitan comer”.
Finalmente, se cuenta también que los millones de mosquitos se iban contentos para que otros también tengan su parte.
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Una Anécdota de san Luis Beltrán
