Durante la Última Cena Jesus dijo a sus discípulos: «El que obedece mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama… Y Yo rogaré al Padre y Él les dará otro Paráclito», es decir, un «defensor», «consolador», el que ayuda a un «indefenso» o al «angustiado». Ese «defensor», el «Espíritu Santo» nos ayudará a obedecer plenamente sus mandamientos. Por eso, la obediencia nos otorga 3 beneficios:
- Seguridad íntima. Jesús nos promete: «No los dejaré huérfanos» o «indefensos». Aunque todo perezca, se desmorone, se destruya, estarás a salvo, porque has obedecido al Señor.
- Revelación plena. Jesús también prometió a los que obedecen plenamente sus mandamientos: «El que me ama será amado por mi Padre, y Yo lo amaré y me manifestaré a él».
- Realización plena. San Pablo dice: «el que obedece a su padre y a su madre, tendrá larga vida y será feliz» (Efesios 6,1-2). Por lo que la prueba única de nuestra realización, felicidad, la certeza de que Dios está con nosotros es que hemos obedecido a Cristo, a Dios y a nuestros padres.
