José es un «hombre que se ha ganado la confianza de Dios». Su figura ofrece tres características propias de un padre «según el corazón de Dios». Un padre así es un hombre digno de confianza ante Dios. ¿Quieres que Dios confíe en ti para realizar alguna tarea? Sé como José.
- «Hombre justo». Justo es aquel hombre que cumple los mandamientos de la ley de Dios. Un hombre justo es aquel que considera que su orgullo es menos importante que la dignidad de una persona, María. Toda persona merece ser respetada en su dignidad. Por eso dice Kant: «Trata siempre a las demás personas, tanto como a ti, como si fueran fines en sí mismas y nunca como medios». La persona, por ser persona, merece respeto.
- «Hombre silente». Es un hombre tranquilo, sosegado, «hombre de paz», lleno de esperanza. No es un hombre alborotado, precipitado, quejumbroso, distraído ni calenturiento. Es un hombre silencioso, capaz de escuchar los consejos de su propia consciencia donde Dios le habla.
- «Hombre obediente». Dice el Evangelio: «José hizo todo lo que el ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa». José es un hombre dispuesto a «obedecer a Dios antes que a los hombres». Si eres padre de familia, obedece a Dios; la obediencia a Dios te traerá muchas bendiciones y gracias. Tu obediencia a Dios será la garantía de que Dios está contigo, con tu familia y con tus seres queridos.
