Dios se destaca por ser generoso. Tanto a los que trabajaron todo el día, media jornada, dos horas e incluso una hora, les da la misma recompensa. Por eso, los cristianos hemos de parecernos a ese Dios generoso. Y estas son las 3 Claves que te harán una persona más generosa:
- Regala tu tiempo y atención. Escucha de forma consciente a alguien, sin mirar tu teléfono. El tiempo es lo más valioso que tenemos. Por eso dice el poeta: «Te valoro tanto que te entrego mi bien más valioso, mi tiempo». Generosidad es igual a TIEMPO. El mejor regalo que le puedes dar a alguien es tu tiempo.
- Da sin esperar nada a cambio. Dedícate a alegrar y hacer más feliz la vida de alguien con pequeños favores y actos de amabilidad. Sé magnánimo (grandeza de alma), más de lo que otros esperan de ti, porque Dios regala más de lo que esperan sus hijos.
- Comparte lo que eres y sabes. A San Gregorio Papa le preguntaron: ¿Qué haremos en el paraíso? Él les contestó: Allá amaremos y seremos amados. Amar es igual a compartir tus conocimientos, habilidades útiles, con tus obras, con tus palabras de apoyo, sonrisa y afecto genuino a quienes te rodean.
