Todos estamos invitados a participar del Banquete Celestial. Pero, hay un requisito que cumplir: tener el atuendo adecuado. No basta con llegar. Hay vestirse con la fe y las buenas obras, que son los atuendos indispensables para participar.
- Tener fe. Es decir, llegar a decir como san Pablo: «Todo los puedo en Cristo que me fortalece«. La garantía del creyente es Cristo. No es lo que ofrece el mundo: la reencarnación, adivinación, quiromancia, limpias, horóscopos, ouija, etc. Por ejemplo: con la famosa reencarnación lo único que haces es colocarte otro atuendo que no es lo correcto. Por eso será, según el Evangelio, «atado de pies y manos y echado al fuego, donde hay llanto y rechinar de dientes«. Por tanto, nuestro mejor atuendo es la fe en Cristo.
- Las buenas obras. Es que, como dice el apóstol Santiago, «la fe sin las obras está completamente muerta». Esto nos enseña que necesariamente hemos de hacer obras buenas, es decir, hemos de pasar por este mundo haciendo el bien como Jesús lo hizo.
Por tanto, si quieres participar del banquete celestial, desarrolla una fe como la de San Pablo y haz obras buenas porque ellas te acompañarán hasta el tribunal de Dios y te conseguirán el premio de la Vida Eterna, tal como cuenta la fábula de Los tres amigos. y, sólo así, estarás provisto del atuendo correcto y podrás participar del Banquete Celestial.
