¿Por qué rezar a la Virgen María? En las postreras horas, las almas llegaban al cielo y en la puerta estaban san Pedro y el mismísimo Jesús. Muchos de ellos, en cuanto verificaban que sus nombres estaban inscritos en el Libro de la vida, pasaban uno a uno al gozo de la vida eterna. En cambio, las almas cuyos nombres no aparecían en el Libro de la vida, se quedaba fuera hasta otra oportunidad.
Sin embargo, al atardecer allí en el cielo, Jesús se dio cuenta de que aquellas almas cuyos nombres no estaban escritas en el Libro de la vida se encontraban dentro del Paraíso. Entonces, fue donde Pedro para advertirle:
— Pedro, ¿cómo es que estas almas cuyos nombres no figuran en el Libro de la vida, están aquí dentro? ¿Los hiciste pasar tú?
Pedro, sin titubeo alguno, contestó:
— Eso es asunto de tu madre.
Entonces, ¿por qué rezar a la Virgen María? Ciertamente, porque estar de la mano con la Madre del Hijo de Dios, es lo más acertado, pues si la Madre intercede ante su Hijo por nosotros pecadores, este no tendrá otra alternativa que complacerla porque es su Madre quien le está pidiendo un favor.
Aprendamos a congraciarnos con la Madre de Jesús y madre nuestra, para que —por su intercesión— el Señor nos conceda los favores que más necesitamos para ser mejores hermanos y hermanas, y ser mejores hijos e hijas de Dios.
