Aunque todas las personas somos mundanos y celestiales, miserables y gloriosos, pasionales y servidores de Dios, hay 5 formas de hacer méritos para llegar al Cielo:
- Respetar a Dios y a su Ungido. Ejemplo de David.
- Amar a los enemigos. Los enemigos, con sus frecuentes molestias, nos ayudan a ver lo que nosotros no logramos advertir.
- Hacer el bien a quien nos odia. Ejemplo del Monarca que dio a sus siervos un pocillo, un plato y un Platón.
- Bendecir a los que nos maldicen. San Antonio cuenta que a un monje ya adulto otro le preguntó: ¿no sientes temor ante el juicio de Dios? El contestó: No, no siento temor, porque en mi vida me propuse: no juzgar, no condenar y perdonar siempre, y eso es lo que he hecho. Esto quiere decir que, a una determinada edad, hay que comenzar a procurarse la buena muerte y dejar de lado las preocupaciones mundanas.
- Orad por los que nos difaman. La oración tiene grandes poderes y, eso, hay que cultivarlo.
Hacer méritos para llegar al Cielo, nos hace personas de bien, que cumplen a cabalidad la Regla de Oro: «Tratar a los demás como quieren ser tratados por ellos«, porque «con la medida que midan a los demás serán medidos«.
