Estos son los tres rasgos de la Vida Cristiana:
- La obediencia a Jesús. El Señor nos ha dicho: «sin mi no podéis hacer nada». A veces pretendemos caminar solos, sin la ayuda de Dios, como Pedro que dice: «voy a pescar» y los otros: «vamos también nosotros». ¿Cuál fue el resultado? No pescaron nada. hay que ser como santa Teresa: «con Dios a las buenas, todo se obtiene; con Dios a las malas, no se consigue más que amarguras». Por eso, el reto es OBEDECER A DIOS, antes que a los hombres.
- La convivencia con Jesús. El Señor llama a la convivencia con Él: «vengan a comer». Pero, a veces, parecen ser más importantes nuestros pretextos y nos separamos de la comunidad. Tratamos de hacer las cosas solitos. NO HAY PERSONA PEOR INFORMADA QUE LA PERSONA AUSENTE. Helder Cámara solía decir: «tenemos que vivir como una colonia de abejas o de hormigas si queremos participar de las bondades de la comunidad».
- Amar a Jesús. «¿Me amas?» ¿CÓMO DEMOSTRAMOS NUESTRO AMOR A JESÚS? Oramos a Jesús pero votamos como ateos. Oramos por la vida pero votamos a favor del aborto. Oramos por la difusión del Evangelio pero votamos por cerrar iglesias. Oramos por la familia pero votamos la destrucción de la familia. Oramos por los hijos, pero votamos por pedófilos y por la ideología de género. Oramos para que Dios libere a los jóvenes de las drogas pero votamos por candidatos que están dispuestos a legalizarlas.
Esta es una llamada del Señor Resucitado a ser más honestos con Dios, con Jesús y con nuestra fe. Pues, de nada sirve orar como cristianos pero votar como ateos.
