Frecuentemente nos dejamos llevar por los prejuicios que nos creamos con respecto a los demás. A veces somos muy precipitados en nuestros juicios, pareceres, censuras, etc. Decimos cosas sin
Dice Jeremías: «hay ¡terror por todas partes. Violencia, destrucción, miedo! Pero el Señor está conmigo como un guerrero terrible«. Para Pablo: «en Jesucristo fue derramado la gracia de Dios abundantemente«.