Una antigua leyenda cuenta que Jesús y sus apóstoles llegaron a Galilea. Allí se encontraron con tres carrozas paradas. Entonces, los 12 y Jesús ayudaron al tercer dueño, porque
La recompensa de Dios a sus hijos/as consiste en la Vida Eterna. La Vida Eterna implica jugárselo todo. De hecho, la Vida Eterna lo alcanzarán aquellos que están dispuestos