Son tres las formas de permanecer fieles a Jesús: la práctica del mandamiento del amor, el servicio y la participación en la Eucaristía (el sacerdocio). El mandamiento del amor
La realidad ha engendrado en nosotros el deseo de poder y de tener. Esa lógica representa Judas, que negocia con la vida de Jesús por “treinta monedas de plata”.